El economista Daniel Lacalle participa en el libro “El porqué de los Populismos” (IV parte de IV ) 

Parte final 

©Juan Ramón Moscad. Economista.

Uned Almansa. @jmoscad. jmoscad@gmail.com

En la III parte de este artículo hablábamos del populismo según expone Daniel Lacalle en el libro, sobre datos y efectos económicos del populismo, además de sus consecuencias. Y continúa diciendo:

CIFUENTES ASISTE A LA PRESENTACIÓN DEL ÚLTIMO LIBRO DE DANIEL LACALLELa presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, asiste a la presentación del libro “La pizarra de Daniel Lacalle”, Las 10 reformas económicas imprescindibles para una España de futuro que correrá a cargo de María del Pino, presidenta de la Fundación Rafael del Pino. Foto: D.Sinova / Comunidad de Madrid

FOTO: FUNDACIÓN RAFAEL DEL PINO

Cuando, por ejemplo, el chavismo dice que la inflación viene porque los empresarios aumentan márgenes la falacia es evidente. Los márgenes empresariales se han desplomado en Venezuela más de un 90% desde 2008. Pero … si “el Estado gasta, aumenta la actividad económica y se produce un efecto multiplicador” ¿verdad? No. La falacia del multiplicador del gasto público se ha demostrado en muchos estudios. En el historial de más de 44 países se demuestra que el efecto multiplicador es inexistente en economías abiertas, o altamente endeudadas.

El estudio de Ethan Ilzetzki, Enrique Mendoza, y Carlos Vegh, “How Big (Small?) are Fiscal Mutlipliers?” analiza la historia del impacto acumulativo del gasto público en 44 países mostrando que el multiplicador es cero en economías abiertas y negativo en economías abiertas y endeudadas.

El déficit acumulado son mayores impuestos después. Las preferencias de los consumidores, ante la represión financiera, no mejoran porque gaste el Estado. Solo genera mayor sobrecapacidad. Los nuevos monetaristas olvidan que su recomendación es precisamente lo que ha llevado a Brasil y a China a la sobrecapacidad industrial del 27% y el 38%. Y no son poblaciones con problemas demográficos. Asumir que la demanda se incentiva desde el gasto cuando hemos superado el umbral de saturación de deuda es simplemente un brindis al sol. Es decir “como ha fallado, repetir pero a lo bruto”. Ni siquiera si asumimos multiplicadores del gasto que hoy en día están más que desacreditados en estudios del Nobel Angus Deaton entre otros. El multiplicador del gasto público que usan muchos teóricos no se ha dado en ningún país desde al menos 1996. Son matemáticas.

Regar de dinero “nuevo” al sector público olvidando déficits y esterilizaciones, monetizando todo lo que se crea o el “QE Popular” es la misma locura y tiene los mismos efectos. Supone que el banco central pierda su ya cuestionada independencia y directamente se convierta en una agencia gubernamental que imprima moneda cuando el gobierno quiera, pero ese aumento de masa monetaria no se convierta en parte del mecanismo de transmisión que llegue a todas las partes de la economía, sino que el nuevo dinero solo sea para el gobierno para financiar un “Banco Público de Inversiones”.

El error de los monetaristas socialistas del “QE Popular” es que parte de la base, correcta, de que la expansión monetaria como la conocemos hoy no funciona, pero en vez de entender que imprimir moneda es simplemente una transferencia injusta de renta de los ahorradores y eficientes a los endeudados, parte de que el QE no es el problema, sino el mecanismo de reparto del “gas de la risa monetario”.

1) El primer problema es evidente. El Banco Central crearía dinero que se utilizaría para elefantes blancos, proyectos tipo Plan E y ciudad del circo, y, al contar el banco público de inversiones con financiación ilimitada, el riesgo de irresponsabilidad en el gasto es claro. Y es un evidente desplazamiento de incentivos al malgasto.

2) El segundo problema es que las deudas crecientes del banco público de inversiones utilizadas en proyectos sin rentabilidad, y por lo tanto, sus potenciales pérdidas, se cubren sea como sea con impuestos, ya que el capital de dicho banco lo pone el Estado.

3) El tercer problema es que la inflación creada por esos proyectos la sufre el ciudadano que no se beneficia de esa expansión de gasto “ilimitada”. Subidas de impuestos, mayor coste de vida y, sobre todo, destrucción de una gran parte del tejido empresarial porque el Estado acapara con aún mayor crédito privilegiado mayores sectores de la economía. Pensar que esa inflación se traslada a mayores sueldos es una falacia que se demuestra en la historia. Siempre se ha visto que los salarios reales caen a mínimos (suben mucho menos que la inflación).

Subidas de impuestos, mayor coste de vida y, sobre todo, destrucción de una gran parte del tejido empresarial que pasa a ser acaparado por el Estado -que es el verdadero objetivo-. Y se culpa a los comerciantes de las subidas de precios y la escasez.

4) El cuarto problema de esta política es que, como hemos comentado, se ha hecho muchas veces en el pasado. Es el modelo que hundió a la revolución francesa con los Assignats, el argentino de Fernández de Kirchner y su ministro Kiciloff disfrazado con términos nuevos, un modelo que solo ha creado exceso de inflación y estanflación. Es el modelo chino que cada día nos da más sustos y es el error llevado a cabo por Brasil. Pensar que el Estado puede decidir la cantidad de dinero y gastarlo en lo que quiera sin consecuencias sobre el resto.

El problema, al final, siempre es el mismo: los aristócratas del gasto público, que jamás han creado una empresa ni contratado a nadie con sus ahorros y esfuerzo, siempre piensan que interviniendo sobre la creación de dinero y la economía van a salvarlo todo. ¿Lo saben? Les da igual, porque para ellos Estado es infalible y se le excusa todo. Defender la idea diciendo que “es diferente”. El socialismo tiene un historial de fracasos tan brutal que solo un grupo de pseudointelectuales puede ignorarlo y decir que ellos lo van a hacer distinto.

Al final, la lógica siempre prevalece. Aumentar la masa monetaria más que el crecimiento histórico del PIB nominal siempre crea unos enormes desequilibrios que saltan en una gran crisis, sea estatal, bancaria, o de exceso de inflación. Los que delimitan sector público y sector financiero como antagónicos simplemente mienten. Son brazos de un mismo tronco.

El desarrollo, necesario, se debe hacer, pero no incentivando el sobreendeudamiento, sea privado o público. Y eso es lo que hace el monetarismo socialista, a expensas de nuestros nietos. Se puede hacer sin coste fiscal acudiendo a la lógica. Mejorando la renta disponible y poniendo incentivos al sector privado para acometer inversiones con retorno real, como decía Keynes, al que no leen para ahorrar, solo para gastar. Keynes hablaba de invertir el excedente del ahorro público en proyectos con rentabilidad real que pagasen la deuda contraída a medio plazo, no de perpetuar el endeudamiento de un sector público deficitario crónico.

La Teoría Moderna Monetaria no es ninguna novedad. Es la búsqueda de la burbuja -en este caso estatal- a toda costa financiada a expensas de todos. Luego les echan la culpa a los norteamericanos, a Merkel o a los mercados. Y a correr.

Repetir el error

El historial de desastre económico de los populistas comunistas es simplemente espectacular y aterrador. Desde Allende a Castro, de Maduro a Kirchner, Correa o Morales, y ahora Syriza en Grecia, llegan a economías con importantes desequilibrios bajo el mensaje “no podemos estar peor” y muestran que no solo puede empeorar, sino que ellos destruyen la economía más rápidamente. Pero esta vez será diferente porque lo va a aplicar un grupo de intelectuales europeos. No. No lo será.

Observe el lector a Grecia. Syriza ha conducido lo que era un país con dificultades a un estado fallido al borde de la intervención. Llegó a una Grecia que crecía un 0,8%, había reducido el déficit a la mitad y en superávit comercial y consiguió que en cinco meses que la producción industrial se desplomase (un 4% en un mes), el país se fuera a la recesión y la inversión huyese. Syriza fue culpable del corralito al haber testado todos los límites de la negociación de manera irresponsable. El órdago sin cartas no le sirvió de nada. “Oxi”, gritaban las masas en Atenas ante las soflamas de Varoufakis y Tsipras prometiendo la arcadia feliz del gasto, el fin de la austeridad y el asalto a las arcas de Alemania. Veinte días después, los ciudadanos sufrían el corralito causado por la incompetencia de las políticas del gobierno, que convirtió un problema de renegociación de términos de deuda en un “crash” financiero.

Después, tras haber implementado los mayores recortes de la historia y privatizado catorce aeropuertos, los agricultores del país se manifestaban ante el asalto fiscal que el gobierno de Tsipras decidió implementar. El secretario general de la Unión Griega de Agricultores criticaba que con la reforma de Tsipras un agricultor tendrá que pagar casi lo mismo que lo que ingresa en impuestos y cotizaciones. “¿Cómo vamos a sobrevivir si un agricultor factura 5.000 euros al mes y tiene que pagar hasta 4.000 en impuestos y seguridad social?”.

Lo que ocurrió en Grecia es típico del populismo. La promesa de soluciones mágicas se convierte en la realidad de la crisis económica. Prometen “subir los impuestos a los ricos” y, para mantener el elefantiásico estado depredador griego, se los suben hasta a los agricultores.

No, estas medidas no son “exigencias de la Troika” como repiten los populistas. La Troika sugirió reducir gasto público en áreas innecesarias y reducir presión burocrática y el gobierno de Tsipras lo rechazó. De hecho aumentó la partida de gastos y personal en áreas tan necesarias para una “emergencia social” como la TV pública.

La presión fiscal en Grecia no es solamente creciente, sino que tiene el mercado laboral más rígido, y con ello el mayor paro, de Europa. El gobierno de Tsipras, ante el rescate, se ha negado a tomar ninguna medida de las propuestas por la Troika que alivie a empresas y familias. Solo ha llevado a cabo políticas aún más confiscatorias para mantener el privilegio de un sector público ineficiente que pesa más del 49% del PIB y se ha convertido en confiscatorio. Para culminar con un recorte de las pensiones del 35%. Como todos los populistas, Syriza pasará a la historia por ser la responsable de empeorar lo que fingía proteger: el Estado del bienestar y a los desfavorecidos. El populista se sirve de la democracia para pervertirla. Con un 20% de votos, en España, se autodenomina “mayoría social” y pone al 80% restante en dos escenarios: la cobardía o la enemistad. O son cobardes que no se unen al “pueblo” o son enemigos del mismo.

El populismo está creciendo en todo el mundo. Da soluciones aparentemente simples a problemas muy complejos y, sobre todo empodera a muchos individuos al acentuar la envidia, la división y el enfrentamiento. Pero siempre fracasa. Porque el populismo olvida tres cosas. La naturaleza humana busca el progreso y el bienestar común desde la iniciativa individual, al contrario de lo que piensan los intelectuales que se dan así mismos el papel de “voz del pueblo”. Los seres humanos caen en el error de pensar en el estado como si fuera Papa Noel en muchas ocasiones, pero la fe inquebrantable a dicho estado no existe. Se desvanece con la realidad del fracaso, aunque se pervierta el lenguaje. Y finalmente, como decía Bob Marley, puedes engañar a algunos durante cierto tiempo, pero no a todo el mundo, todo el tiempo.

Tenemos que combatir el populismo cada día. Sabiendo que la batalla de la propaganda y la perversión del lenguaje de los populistas hacen que la batalla sea ardua, lenta y repetitiva. Tenemos que luchar contra la falsa premisa de la superioridad moral autoconcedida, de la infalibilidad del “bienintencionado” y tenemos que luchar sabiendo que no son dementes ni ignorantes ni anécdotas.

Repitamos: ¡es la economía, estúpido! El populismo ignora y rechaza los principios básicos de la lógica económica para convencer a los ciudadanos de que dos más dos suman veintidós. Y cuando alcanzan el poder hacen que todo empeore. Depende de la ciudadanía cabal y reflexiva permitir este dislate o no.

Para finalizar, quisiera mostrar mi rechazo radical al intento por parte de algunos medios de equiparar las tendencias populistas ocasionales de cualquier administración estadounidense, actual o pasada, o británica con el movimiento liberticida, dictatorial y opresor que suponen los populismos fascistas y comunistas europeos y latinoamericanos. En Reino Unido y Estados Unidos existen una sociedad civil y unas instituciones que garantizan la libertad, la democracia y el respeto a la propiedad, la ley y los derechos civiles, sea quien sea el gobernante y sus opiniones personales. Desde hace décadas, ambos países han sido y son ejemplo global de libertad y prosperidad, y lo seguirán siendo. Comparar de cualquier manera a esos países con los totalitaristas intervencionistas y liberticidas no ayuda a combatir el populismo, lo blanquea, bajo la premisa de que todo es lo mismo. Y no lo es. Roosevelt o Churchill, con todos sus errores y aciertos, serían algo populistas o proteccionistas, pero no eran lo mismo que Stalin ni Hitler.

(Fin del artículo)

©Juan Ramón Moscad. Economista.

Uned Almansa. @jmoscad. jmoscad@gmail.com

Otros artículos del autor sobre el tema:

3) (III parte de IV) El economista Daniel Lacalle participa en el libro “El porqué de los Populismos”

2) Daniel Lacalle escribe en el libro “El porqué de los Populismos” (II parte de IV)

1) (I parte de lV) El economista Daniel Lacalle participa en el libro “El porqué de los Populismos”

(1) La Renta Básica Universal y sus controversias

 Juan Ramón Moscad Fumadó

Economista. Uned-Almansa.  

jmoscad@gmail.com

La Renta Básica Universal fue una de las propuestas recientes introducidas en el panorama político español por Podemos (ahora abandonada). Pero el debate sobre la renta básica universal se remonta a décadas atrás, cuando no siglos. La historia nos dice que uno de los primeros autores que introdujo en sus escritos la “renta mínima garantizada” fue el político revolucionario e intelectual estadounidense y diputado francés Thomas Paine, en el libro que escribió “Justicia Agraria” (1795), discutiendo los orígenes de la propiedad e introduciendo el concepto de ‘renta mínima garantizada’. Según artículo de Héctor. G. Barnés en El Confidencial del 30-09-2015, el revolucionario estadounidense Thomas Paine señalaba, por ejemplo, que todo ciudadano debía percibir una renta como compensación por la explotación privada de los recursos naturales, que pertenecen a todos.

Según Eduardo Montagut, en nuevatribuna.es dice, a propósito de este libro de Paine, que la propiedad debía ser respetada, era un derecho natural en línea con lo defendido en su momento por Locke (padre del pensamiento liberal clásico), pero la gran propiedad debía estar gravada. El producto de este impuesto serviría para compensar el prejuicio sufrido por los ciudadanos sin tierra. Quienes no tuviesen tierra, al llegar a la mayoría de edad (21 años) se les entregaría un pequeño capital, y a partir de los 50, una renta anual. Estaríamos hablando, realmente, de una ‘renta mínima garantizada’, en el primer caso, y de pensiones en el segundo. Sin lugar a dudas, estas ideas estarían esbozando aspectos del muy futuro Estado del Bienestar, tan desarrollado posteriormente en el ámbito ideológico y práctico anglosajón.

Dice Barnés en su artículo en El Confidencial hablando sobre el libro “Renta Básica Universal, la peor mejor solución” (de Cive Pérez), como conclusiones, que “Las élites saben que la renta básica es necesaria porque no hay trabajo para todos”. Y que el libro afirma que hay razones poderosas para defender un ingreso mínimo, pero también para que los dirigentes y empresarios prefieran que no se plantee seriamente dicha posibilidad. Y que “nos encaminamos hacia una sociedad en la que sólo el 20% de los empleos serán dignos”. (Reuters/Susana Vera)

¿Cómo se entiende esta renta?

Según Barnés, hoy en día, esta renta se entiende como un ingreso garantizado e incondicional no sujeto a condicionantes de trabajo ni de nivel de renta, lo que lo distingue de otras rentas de inserción y subsidios por desempleo. Y continúa diciendo que hay multitud de razones para defender dicha propuesta (de la erradicación de la pobreza al fin de la estigmatización del subsidiado), que debe cumplir unos requisitos determinados para recibirla, pasando por el fortalecimiento de la posición del trabajador en la negociación con su empresa.

Cive Pérez, escritor y miembro del Observatorio de Renta Básica de Ciudadanía de Attac Madrid, sugiere en su libro ‘Renta básica universal. La peor de las soluciones (a excepción de las demás)’ (Clave Intelectual) una más: el mercado laboral no va a producir empleo, por lo que de algo tendrá que vivir toda esa creciente masa de ciudadanos que no tengan acceso a un puesto digno.

Basta con echar un vistazo al panorama español para comprobar cómo este sistema ya está aquí. En 2005, antes de la crisis, el 19,9% de la población vivía con ingresos por debajo del umbral de pobreza relativa. Actualmente (2015), casi 13 millones de españoles se encuentran en riesgo de exclusión, 730.000 hogares no tienen ingresos y 2,5 millones de trabajadores son pobres a pesar de tener un sueldo, uno de los puntos más importantes de la argumentación de Pérez: “Desde el siglo XIX se dice que el virtuoso tiene ganas de trabajar y el vago no, y que no había nada mejor que el trabajo para salir de la pobreza. La paradoja es que hoy uno trabaja para ser pobre, para no poder emanciparse y no poder llegar a final de mes. Además de triste es del género tonto”.

Según el apartado de artículos de % Attac Madrid existe un gran debate sobre este tema.

Y un gran defensor de la Renta Básica Universal de Attac Madrid es Francisco Cantero que, por citar la entrada de su artículo del sábado, 8 de octubre de 2016, “¿Estamos ante el final del empleo?”, vemos que dice: “Estamos en el inicio del siglo XXI, a punto de entrar en la era de la edición genética (CRISPR), el aprendizaje automático (Deep Mind), la computación cuántica (D Wave). Estamos en la antesala de ver una explosión de las Nuevas Tecnologías que harán volar nuestra imaginación, la creación de robots y ordenadores con capacidad de realizar una gran cantidad de los trabajos que ahora hacemos los seres humanos”.

 Y termina diciendo que “el sueño se acabó. Ese ‘derecho al trabajo’ es necesario cambiarlo por el ‘derecho a la vida’, asegurando que todas las personas pueden tener un nivel adecuado de vida complementado con la cobertura de necesidades básicas como la vivienda, la alimentación, el vestido, la educación y la sanidad. Una de las medidas a implantar con urgencia es la Renta Básica Universal.

 Pero en siguientes artículos veremos los pros y contras (basándonos en opiniones de Cive Pérez), y las críticas a esta Renta Básica Universal.

©Juan Ramón Moscad Fumadó.

Economista. Uned-Almansa.   jmoscad@gmail.com

Cómo aumentar el paro con políticas activas de empleo

©Juan-Ramón Moscad.

Economista UNED Almansa @jmoscad

jmoscad@gmail.com

Sinopsis de Acabemos con el paro:

A pesar de que el desempleo se ha reducido a niveles de septiembre de 2010 –tras llegar en 2013 a un pico del 27 por ciento– y que la OCDE estime que crearemos más empleo que los países de nuestro entorno, España sigue entre los países con mayor paro de la Unión Europea. El desempleo es, qué duda cabe, la mayor lacra social de nuestro país y sus consecuencias económicas, sociales, políticas e incluso psicológicas alcanzan unas dimensiones monstruosas.

En el presente ensayo, Daniel Lacalle reflexiona sobre las causas de nuestro paro endémico y propone las reformas que en materia política y económica deberían afrontarse para hacerle frente, tales como una revisión crítica y constructiva de las causas del desempleo y de las políticas públicas de fomento de empleo, la superación de la demonización del empresario y el miedo al riesgo, el nuevo papel de los sindicatos, el autoempleo como una de las vías con más futuro, el salto de las pymes a grandes empresas, el fomento de la exportación de calidad, el premio a la productividad y la meritocracia, y la búsqueda de la creación de valor añadido en lugar de las improductivas subvenciones.

Mientras nos quejamos de precariedad y derechos sociales, esperamos que la prosperidad y la independencia nos las dé un empleador, a ser posible público. No va a suceder, y así nos encaminamos a ser esclavos del entorno. ¡Hay que acabar con esta dinámica de resignación!

Esto que vamos a comentar es una parte del primer apartado del libro del economista Daniel Lacalle titulado “Acabemos con el paro” (Cómo poner fin a la mayor lacra social y económica de nuestro país), editado por ediciones Deusto el 28/10/15. Dice así:

Cita: “Cuando te das cuenta de que para producir necesitas obtener autorización de quien no produce nada, tu sociedad está condenada” (Ayn Rand)

Lacalle empieza haciendo un comentario:

“Cuando les comenté a mis hijos que estaba escribiendo un libro sobre el paro, Pablo, uno de ellos, me dijo: «Es fácil, construye ciudades fantasma enormes como los chinos y las llenas con la gente que sobre». Su hermano Jaime añadió: «Y te gastas todo el dinero». Aunque estaban de broma, no nos debe sorprender que en la Unión Europea contemos con niveles de desempleo muy superiores a Estados Unidos o Reino Unido y que a la vez se gasten enormes cantidades en «planes industriales» y en políticas activas de empleo”.

Y cita como ha sido la forma habitual de crear empleo:

“Se ha acudido tradicionalmente al Estado, en vez de al mercado, para crear empleo. Con resultados decepcionantes. La Unión Europea gastó hasta un 3,5 por ciento de su PIB en planes de estímulo entre 2008 y 2010 (en España, entre otros, el tristemente famoso Plan E) y destruyó más de 4,5 millones de empleos. A esos planes de estímulo estatales se añadía un gasto anual en políticas activas de empleo que superaba el 1 por ciento del PIB. Mientras que en la OCDE la media de gasto en políticas activas de empleo no alcanzaba el 0,6 por ciento del PIB, en Estados Unidos no llegaba al 0,15 por ciento, en España era del 0,9 por ciento en 2011 y en otros países, como Francia, superaba el 1,5 por ciento”.

¿Qué ha hecho la Unión Europea? Recurrir al gasto público:

“La Unión Europea ha mostrado el error de recurrir al gasto público para solucionar el problema del paro. Un sistema de incentivos incorrecto lleva a que la tasa natural de desempleo suba y el paro no mejore. Cuando miramos el desglose de las políticas activas de empleo no sorprende ver que casi la mitad se pierde en los tristemente famosos «cursos de formación» de sindicatos y patronal, que no han generado casi empleo y han sido fuente de numerosos casos de corrupción (por ejemplo, el «caso Edu», cuyos presuntos fraudes en los cursos ya ascienden a 2.000 millones de euros)”.

¿Dónde está el problema entonces?:

“La formación es una de las asignaturas pendientes de nuestro sistema laboral. Si la empresa paga el 0,6 por ciento sobre la base de cotización y el trabajador el 0,1 por ciento, ¿no sería mejor que quien paga la formación sea quien decida?, ¿quién mejor que la empresa para conocer las necesidad formativa de sus empleados? El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), que debería evaluar, hacer seguimiento y controlar el éxito de la formación, sólo contrata el 2 por ciento aproximado del empleo, mientras que las empresas de trabajo temporal alcanzan alrededor del 4 por ciento. El fraude que se ha cometido, desafortunadamente, nubla los éxitos de aquellos organismos de fomento del empleo que sí han tenido un valor. ¿Acabar con el salario mínimo? ¿Qué quieres, que acabemos como Suiza?”

Si quieres leer más sobre este apartado pincha aquí.

Los apartados del libro son:

Sumario

Introducción

1. Cómo aumentar el paro con políticas activas de empleo

2. ¡Más empleo público!

3. Precariedad, horas trabajadas e ingresos de Seguridad Social… Horror y pavor

4. Las dificultades para crear empresas

5. Dualidad, movilidad y el verdadero modelo nórdico

6. El malvado empresario

7. El miedo al riesgo

8. Esperando a Godot. «Colocarse»

9. Productividad, antídoto contra la precariedad

10. Imprimir dinero no crea empleo

11. La culpa es de… ¿Alemania?

12. Redistribución fallida. Francia y el mercado laboral más rígido

13. Lección de Japón para Europa

14. Educación para el emprendimiento y el mérito

15. Veinte recomendaciones a los desempleados

16. Las propuestas de Comisiones Obreras

17. Soluciones

Acabemos con el paro

Epílogo

Agradecimientos

Bibliografía recomendada

©Juan-Ramón Moscad. Economista UNED Almansa @jmoscad jmoscad@gmail.com

(III parte de IV) El economista Daniel Lacalle participa en el libro “El porqué de los Populismos”

©Juan Ramón Moscad. Economista. Uned Almansa. @jmoscad. jmoscad@gmail.com

En la II parte de este artículo hablábamos del populismo según expone Daniel Lacalle en el libro, sobre datos y efectos económicos del populismo. Y continúa diciendo:

 ¿QUÉ HACEMOS? ¡IMPRIMIR!

Cuando Néstor Kirchner asumió el poder, el dólar no llegaba a los tres pesos. Hoy es cercano a 9,10 (el oficial, el real es casi 13). Sólo unas pocas monedas han perdido más valor que el peso argentino entre 2003 y 2015: las de Guinea, Venezuela, Bielorrusia, Seychelles y Congo. Argentina ocupa el sexto lugar en cuanto a destrucción monetaria, seguido de Etiopía. Empobrecimiento de todos. ¡Y tiene petróleo!

Si existe una excusa a la que muchos acuden cuando sus propuestas fracasan estrepitosamente esa es la de culpar de los errores a factores externos. Los mercados o los malvados empresarios, o el Estado se convierten en la cabeza de turco única y perfecta cuando la impoluta teoría, por el bien de ustedes, no funciona. La supuesta buena voluntad del populista lo justifica todo. El populismo se nutre en sus delirantes propuestas económicas y monetarias de una “nueva” escuela. Y digo “nueva” con ironía porque es la más antigua de la historia, crear dinero de la nada para financiar “al pueblo”. Siendo “el pueblo”, por supuesto, el gobierno —solo si gobiernan ellos, claro—. Lo llaman la Teoría Moderna Monetaria y no es más que exactamente lo mismo que se ha hecho toda la vida desde los Assignats franceses a Kiciloff en Argentina o Maduro en Venezuela. Y con el mismo resultado: Exceso de inflación, destrucción de confianza, culpar a “los comerciantes” y quiebra.

Primero, debemos entender qué es el dinero y por qué “crearlo” de manera agresiva que destruye más de lo que aparentemente mejora. Es un medio de cambio y pago que debe ser de aceptación generalizada. Si los ciudadanos pierden confianza en su valor como medio por la eterna manipulación, desaparece como medio de cambio, depósito de valor y unidad de cuenta. Y esa confianza no la decide un comité o un gobierno desde la imposición. El dinero en su función de medio de cambio facilita el intercambio, o sea, evita el trueque. Cuando su valor está cuestionado, cuando pierde esa “reserva” que tanto monitorizan los países líderes —que además tienen la mayor balanza financiera precisamente para cimentar su posición—, se destruye la economía yendo de crisis en crisis que cada vez son más rápidas y violentas, aumentando la fragilidad y desde la estanflación o la enorme inflación. La inflación siempre es un proceso monetario, es el síntoma de un desequilibrio brutal.

El dinero, cuando se crea desde la expansión de crédito artificial también se destruye —una grave crisis financiera, impagos, caídas de los activos reales— al basarse en expectativas injustificadas. Que esa creación artificial sea a través de crédito a estados, a personas o empresas es igual. Si se genera distorsión por asignación ineficiente de capital, el efecto es el mismo. Por eso la pretensión de aplicar la misma política monetaria, pero en vez de usar el mecanismo de transmisión bancaria, se entregue directamente al estado para financiar elefantes blancos es lo mismo que una burbuja. Solo que, como estamos viendo en China, Argentina o Brasil, salta de manera más agresiva. El efecto embudo de años de desequilibrios propiciados desde el poder político luego no se puede “controlar” desde el mismo.

Vean Argentina, con una inflación de 350% desde 2008 desde la política “inclusiva” de crear dinero para pagar “empleo e inversión pública”. Un aumento de la masa monetaria del 30% medio anual. La principal lección que podemos aprender de Argentina es que la política de imprimir, inflacionar y recurrir al gasto público acaba por ser la menos social de todas. Lo llaman “modelo social inclusivo” y solo consigue estancamiento, inflación y aumento de pobreza. Y el aislamiento internacional con la pérdida de confianza inversora.

Entre 2008 y 2014 la inflación oficial fue del 106,7% pero la analizada por el congreso y analistas independientes era del 354,6%. El empleo público se disparó de 2.387.000 a 4.232.818 entre 2003 y 2014. Casi el 27% de la fuerza laboral. Más del doble de funcionarios que sector privado en variación neta según OJF e INDEC (Argentina). Un sector privado ahogado a impuestos, donde llegaron hasta el 62% de los ingresos de una familia asalariada y donde sufrían la presión fiscal más alta de Latinoamérica, la intervención en precios -que no evitó la elevada inflación- el control de capitales y la falta de divisas para pagar a sus suministradores. Con la destrucción de lo que era un sector privado atractivo, el desaliento de una población educada y de alto nivel de conocimientos, la posición financiera se deterioró inexorablemente mientras la inflación creada por una política monetaria terrorífica empobrecía a todos.

¡Imprimir! La base monetaria crecía al 37,1% interanual en 2015 y una media del 20% desde la llegada del populismo… Y las exportaciones en millones de dólares, a pesar de ser un país rico en materias primas, eran menores que en Chile, Mèxico, Uruguay o Paraguay. Sin embargo el crecimiento de la economía desde 2008 sólo mostraba estanflación. Estancamiento con altísima inflación. La actividad económica muy por debajo de la inflación año tras año. Y la pobreza, imprimiendo y con lo que llaman el “modelo social inclusivo”… Se disparó al 28,7%. Según la Fundación Mediterránea el desempleo era más del doble de las cifras oficiales. La tasa de participación laboral se situaba en el 45,2%. Es decir, muy por debajo de España a pesar de un nivel de “paro oficial” ópticamente bajo.

El caso del Chile de Allende, reverenciado por el populismo internacional actualmente, es paradigmático. Gracias a Guillermo Sánchez por sus referencias en “El Mito del Bloqueo Invisible a Allende”, 11 sept 2015. Cito textualmente:

“Los déficits de Allende eran brutales. En porcentaje del PIB fueron 6,69 % en 1970, 15,28 % en 1971, 24,53 % en 1972 y 30,48 % en 1973. Una monstruosidad no vista ni en petroestados sin deuda durante la crisis del precio del petróleo. ¿Por qué hubo tal crecimiento del déficit? Por el aumento desorbitado de salarios y seguridad social. Ese era el plan populista de Allende: subir salarios nominales enormemente mientras se aplicaban controles de precios sobre los bienes. De los gastos corrientes del Estado, los salarios y la seguridad social, que ya representaban una parte importante, crecieron de 15,83 % a 19,54 % y de 8,60 % a 11,87 % respectivamente entre 1970 y 1971 como porcentaje del PIB. ¿Cómo se financió ese agujero fiscal? Casi la totalidad con impresión de billetes. La emisión monetaria para financiar el déficit o “financiación interna neta” fue, en porcentaje del PIB, 6,60 % en 1970, 13,61 % en 1971, 22,71 % en 1972 y 30,40 % en 1973“.

Por supuesto, la escasez de alimentos y la hiperinflación, que llegó a superar el 600% destruyeron a los que supuestamente pretendían proteger. La clase trabajadora vio su renta disponible y poder adquisitivo desplomarse y el hambre se apoderó de Chile. No necesitaron a la CIA para destruir la economía. Lo hicieron solos, imprimiendo sin control.

¿Qué hizo el populismo? Repetir. Argentina, Venezuela … “Esta vez es diferente” El populismo que se quiere implementar a través de Podemos o Syriza ha demostrado tres cosas cuando ha gobernado:

a) Cuando unos dicen que las cosas no pueden ir peor, ellos consiguen empeorarlas a niveles extremos.

b) Siempre echan la culpa de su incompetencia al enemigo exterior para mantener a la población rehén.

c) Una vez asentados en el poder, secuestran las instituciones para perpetuarse sea cual sea la voluntad popular.

En Venezuela se sufre el efecto devastador de ese “no, yo no creo”, ese “no somos como Cuba” que encumbró a Chávez diciendo que era socialdemócrata y pro-mercado. Venezuela es hoy un estado en ruinas, y no porque haya caído el petróleo -no olvidemos que México o Perú crecen a pesar de la caída del crudo-, sino por la deplorable gestión que ha creado pobreza, desabastecimiento e hiperinflación. En 2015 Venezuela es el país con la inflación más alta del mundo y el Fondo Monetario Internacional estima que la economía venezolana será la que más decrezca a nivel global.

La receta populista que contó con el aplauso y asesoría de los líderes de Podemos, que consideraban a Venezuela un ejemplo para España, ha resultado ser uno de los fracasos más sonados de las políticas económicas del mundo.

Imprimir una moneda sin control para pagar un gasto clientelar desorbitado ha llevado la inflación estimada a alcanzar el 300%. Pero si usamos el índice de pérdida de poder adquisitivo de Hanke es del 615%. La pobreza ya alcanza al 55% de la población, el desabastecimiento es del 89% y el salario mínimo es menos de $12 al mes, uno de los más bajos del mundo después de Cuba.

Lo peor de la política monetaria salvaje de devaluar y generar inflación es que además Venezuela ha dilapidado una década de altos precios del petróleo y su enorme riqueza con el intervencionismo más brutal. Se han expropiado más de 1500 empresas y el 90% de ellas están en pérdidas, han quebrado o no producen ni un 50% de lo que hacían antes de la intervención. El chavismo no solo no ha reducido la dependencia del petróleo sino que desde su llegada ha hundido los sectores industriales y exportadores y, además, han convertido a la petrolera estatal en una de las más ineficientes del planeta y de las pocas deficitarias, extrayendo más de 12.000 millones de dólares anuales de la misma para subvenciones políticas.

Lo más insultante es que los defensores del régimen chavista hablan de “reducción de la desigualdad” como hazaña… Claro, haciendo pobres a todos se aumenta la igualdad. Igualdad en la miseria. Aún más alucinante es culpar “a EEUU”, que es el principal socio comercial de Venezuela. Ni siquiera la creciente participación de China en la economía venezolana ha reemplazado al poder de compra de Estados Unidos. Venezuela es además el tercer socio comercial de Estados Unidos en América Latina —después de México y Brasil—, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.

Y es que Venezuela, bajo el chavismo, a pesar de más de una década de precios de crudo altos, ha empeorado en productividad, en diversificación de la economía, en renta salarial real, reservas de divisas y crecimiento comparado con cualquiera de sus socios de la OPEP —incluido Irán— y si analizamos el crecimiento y reducción de pobreza desde la llegada de Chávez y con Maduro, otros países como Chile, Perú o Colombia han conseguido cotas mucho mayores de bienestar para la población. Venezuela es, además, uno de los quince países más corruptos del mundo según Transparency International 2016. Lo peor de llevar a cabo estas políticas es que dejan una economía tan dañada que es casi imposible revertirlas rápidamente. Los años perdidos no se recuperan fácilmente.

La falacia ganadora: “la creación de dinero no tiene por qué crear inflación”

En el mundo, desde 2009, se ha aumentado la masa monetaria desde los bancos centrales de manera desproporcionada. Más de 600 bajadas de tipos y 19 billones de dólares de estímulos monetarios no solo han llevado a la inflación subyacente a crecer. Es que se ha creado dinero que ha ido fundamentalmente a financiar estados deficitarios y sectores endeudados. Eso ha creado inflación, además de en precios, en los activos financieros. La inflación no es solo el IPC. Se crea inflación allá donde va el dinero. El efecto inflacionista es evidente en los activos financieros, con los bonos soberanos a tipos jamás visto en la serie histórica y los bonos de alto riesgo cotizando con rentabilidades exigidas a mínimos de 38 años.

Pero el deseo de pensar que hacer dinero de la nada “crea riqueza” y no tiene consecuencias es simplemente un prejuicio pseudo-religioso, no una realidad. Cualquier análisis de creación de masa monetaria e inflación muestra que el efecto es evidente y que siempre se salda con una crisis financiera, mayor inflación y mayor desempleo. El “efecto placebo”, la ilusión de crecimiento que crea a corto plazo el gas de la risa monetario, salta con una crisis mayor en poco tiempo.

Lo que los inflacionistas socialistas de la MMT (Modern Monetary Theory) olvidan —a sabiendas— es la saturación de deuda y el impacto de la continuada creación de dinero en la velocidad del mismo -que mide la actividad económica-. Crear dinero para subvencionar a estados hipertrofiados o perpetuar la mala asignación de capital de los agentes privados es lo mismo. Una unidad adicional de endeudamiento no genera un crecimiento del PIB nominal suficiente para reducir la acumulación de deuda, aunque se monetice el stock, porque el flujo -aumento de cantidad de dinero a crear necesario para cubrir gastos crecientes no cubiertos por actividad real- se dispara, creando el siguiente shock con mayor virulencia.

El efecto de saturación y la manipulación de la asignación de capital en la economía favoreciendo a sectores endeudados desploma la actividad económica, al aumentar la represión financiera y la presión fiscal a familias y empresas. Es falso que la inflación se cree porque las empresas quieren “forrarse” cuando el gobierno imprime dinero. Los insumos se disparan, la presión fiscal aumenta, los ciclos expansivos son más cortos y los márgenes son más débiles.

(Continuará en la IV parte y Fin)

©Juan Ramón Moscad. Economista. Uned Almansa. @jmoscad. jmoscad@gmail.com

Otros artículos del autor sobre el tema:
2) Daniel Lacalle escribe en el libro “El porqué de los Populismos” (II parte de IV)

1) (I parte de lV) El economista Daniel Lacalle participa en el libro “El porqué de los Populismos”

(II parte-B) Preparados para ser felices

(entrevista de A. Buenafuente a E. Duró)

© Juan Ramón Moscad. Economista @jmoscad jmoscad@gmail.com

Transcribimos la (II parte-B) del vídeo que muestra la entrevista de Andreu Buenafuente a Emilio Duró el 23-03-2011, como continuación a la II parte-A. Y seguimos:

ED: Mira, el 98% de los niños que de pequeños dicen que quieren ser médico y se ven médicos, llegan a ser médicos, mientras que hay niños que una vez te dicen una cosa y mañana otra: estos no lo consiguen nunca. Mira, un consejo. Aunque no lo entendáis. Yo no lo entiendo. Vigilad y visualizad lo que pensáis. Lo atraéis a la vida. Planificad los sueños. Pero desde pequeños ¿a qué te enseñan? los padres le dicen al niño: No quiero que veas tanto la tele, en vez de decirle “prefiero que juegues con tus amigos”. Luego nos enseñan lo que no nos gusta a lo que nos gusta. Mira que el niño es un kamikaze, el tío está loco, se atreve con todo, es feliz con todo, le pone pasión a todo. Cuando pasamos de atrevernos con todo ha terminado todo. Cuando pasamos de ponerle de ponerle, pasión, alegría, entusiasmo a tener miedo a todo. Entonces tenemos que trabajar esto. Entonces tenemos que cambiar la comunicación y el lenguaje. Somos lo que nos hablamos. Nunca nos tenemos que decir nada en negativo. Nada tenemos que decirnos nada que no queramos que sea verdad. Te contaba esto porque antes de entrar aquí, estaba aterrado.

AB: ¿Y qué has hecho?

ED: He cerrado los ojos y he recordado a una niña que me marcó, que era paralítica que me dijo “Sr. Duró yo soy paralítica por la mañana y por la tarde. Por la noche, corro y vuelo”. Dices: pues es verdad. Entonces he cerrado los ojos, me he visto aquí, tú felicitándome, me he visto con la gente aplaudiéndome, me he puesto música, me he dicho irá bien, irá bien, y cuando me he visto, he salido. Entonces, quieras o no, la última imagen que tienes en la mente es la que reproduces. Y he olvidado la imagen que tenía del capítulo anterior cuando hablaba como una moto. Vale, esto es lo que hacen los deportistas. Y esto se puede hacer.

AB: ¿Concentración, no?

ED: Hay mucha gente que se levanta por las mañanas que se mira al espejo y dice: “hoy va a ser un gran día”. Entonces dices no está mal para la edad que tienes. Se pone la corbata de la suerte, la camisa de la suerte, se pone elegante. Y hay gente que desde que se levanta por la mañana, se queja, “corre, que llegas tarde, mira que te lo había dicho, luego te quejas y suspendes”. Esto lo hago para motivarle. Entonces ¿Qué hago para desmotivarle? Tenemos que cambiar el lenguaje, tenemos que remover los clavos, y no dramatizar. Yo trabajo para empresas; lo hago porque me pagan bien (risas entre el público). Cuando trabajas con niños que tienen problemas, cuando trabajas con gente seria y tienes que motivar a alguien que está deprimido porque le ha bajado la venta de salchichas. ¿Qué le puedes decir? ¿Qué el futuro es la salchicha? Me ha bajado un 3% la venta de salchichas, ¿tú qué harías? Y le digo: yo me suicidaría.

AB: Eso no se lo puedes decir.

ED: Pues se lo digo. Vamos a ver: es que estamos dramatizando la estupidez. Una vez, leí un libro de Eduardo Punset una anécdota: cuando los leones están en la jungla, salen tras las gacelas y los leones van a comérselas. ¿Las gacelas que hacen? Corren. Quien es el enemigo del león? La otra gacela, que está al lado y corre más y cuando se coge una gacela, el resto se paran y siguen comiendo. El ser humano es el único animal que estaríamos en la jungla saldrían los leones, cogerían lo de nosotros, se lo comerían y el resto saldríamos corriendo asustados pensando ¿Y si se han quedado con hambre? ¿Y si me han mirado mal? Luego, nos pasamos la vida sufriendo por el pasado y el futuro y hemos dejado de vivir el presente. Tenemos que aprender a vivirlo.

AB: Como siempre decimos, ojalá esto luego tú lo puedas aplicar en tu día a día. Creo que no debemos intentar hacerlo todo completo en un día, sino poco a poco. Mucha gente dice: me gustó ese hombre, pero ¿Cómo lo hago yo? Pues con pequeños pasos, ¿no?

ED: Nunca has de hablar en condicional. La mente la grabamos a través de condiciones. Si una persona te dice: llegarás mañana a las 8, lo intentaré, o si, pero, es que no llega. Luego nunca te tienes que hablar en condicional. Te tienes que decir: lo haré. La mente obedece órdenes pero no condicionales.

AB: Lo que has dicho no pensar en negativo está también en muchos tratados de psicología. Hay una cosa que se llama “el stop del pensamiento negativo”. Y cuando tu te estás tomando un café, y nos pasa a todos, y entra en la cabeza, como si fuera un ordenador, entra en la bandeja del correo, entra un pensamiento negativo. Hay técnicas que dicen “stop el pensamiento negativo”; fuera, porque es gratuito y no tiene nada que ver. Esto no es ninguna ilusión.

ED: Se pueden hacer, pero somos normales. Los que estamos aquí somos gente normal, no tenemos graves problemas, tenemos los habituales. ¿Qué quiero decir?. Hay técnicas muy fáciles. Por ejemplo, una forma para ayudar a la felicidad es rodearte de gente que se alegre. La alegría tiene que ver con parte de la felicidad. Es muy difícil. Cuando te estaba oyendo a ti sobre lo de Sergio Ramos, porque soy culé, por eso me ha hecho gracia, una sonrisa te cambia la vida. Mucha gente ha perdido la capacidad de sonreir. Todo es un hábito. Y un hábito tarda 21 días en establecerse. Si tu durante 21 días te dices “hoy va a ser un gran día”, el 22 sale solo. Si durante 21 días te dices vaya mierda de día, el 22 sale solo. Se pueden cambiar hábitos. Tú lo estás haciendo, con tu dieta o lo que sea. Porque el cerebro prefiere lo malo conocido a lo bueno por conocer. El cerebro prefiere, cuando cambias el sistema informático de la empresa, el cerebro está esperando que fracase, porque el otro sí que iba bien. Luego tienes que luchar contra lo que has hecho siempre. El cerebro quiere hacer lo que has hecho siempre.

AB: Creo que casi también es algo de vagancia, porque hacer algo nuevo, o impulsar algo positivo es un curro, es un trabajo.

ED: Eso también es genético. El que hacía lo de siempre, sobrevivía. Por eso buscamos la seguridad. Por eso quieres entrar fijo en el ayuntamiento. Porque el que estaba en su cueva, sobrevivía. Hoy, viviendo 90 años, la seguridad mata. No te permitas vivir seguro. No dejes de cambiar el programa, no dejes de hacer cosas nuevas. Si no, te morirás. Te lo decía el otro día, la entrevista 432, estás hasta las narices del entrevistado. La primera le pones pasión. Tenemos que cambiar la forma de ser.

AB: Bueno Emilio, me parece todo fantástico. Mira, había traido unos caramelitos de menta, pero te veo bien. Has hablado muy lento, sí. ¿Les ha gustado Emilio? ¿Les ha gustado este Sr.? ¿Sí? Dicen que los bebés que ríen son más felices de mayores, en cambio los mayores que ríen son más felices de ancianos?

ED: Los bebés que rien… Aquí tenemos un público muy joven, lo cual es maravilloso, porque la vida es joven. El mejor invento de la vida es la muerte, porque quita lo viejo para que venga lo nuevo. Entonces, los bebés que ríen en el vientre materno, pueden llegar vivir hasta un 25% más que los que no rien

BF: ¿Los bebés ya ríen en el vientre?

ED: Si, los bebés ya ríen. Por eso, hay una parte genética; por eso las mamás deben intentar ser felices. Una mamá con estrés provoca estrés en el niño.

BF: ¿Ese bebé que lo coges y te da una sonrisa con 4 meses es porque ha sido feliz con su madre?

ED: Es porque tenemos 3 cerebros. Uno que se llama Límpico, que es el emocional, y este funciona por contacto físico. Un niño que no se le toca, se muere. Es una enfermedad que se llama Marasmo. Los bebés, durante los primeros 6 meses, hasta los 3 años, sólo buscan amor, solo buscan contacto físico. Los ancianos también. Cuando una persona se hace mayor sólo quiere que sus hijos y sus nietos vayan a verle. Entonces mi recomendación es siempre: tocad, abrazad, besad. Hay una enfermedad que se llama Alexitimia, que es la incapacidad de expresar emociones. La Alexitimia siempre acaba en depresión. Luego estamos haciendo un mundo donde nadie expresa emociones. Donde nadie te dice, gracias por lo que has hecho. El otro día venía muy nervioso y me trataste con un cariño exquisito. Te lo agradezco. Me trataste con mucho cariño. Esto se ha perdido. Me trataste con mucho cariño.

BF: ¿Cariño? También con educación.

ED: Entonces, hemos hecho de la educación y el cariño, cosas sosas. Y del malhumor, aquel que está siempre rabioso. Me acuerdo que después del programa, hay gente que me ha dicho: Emilio, gracias. Yo estoy encantado. Pero hay otros que dicen: Este tío es un fantasma, pero ¿por qué me ha dicho esto? Si yo no le hecho nada. ¿Por qué me insulta? Es muy simple, en la vida uno expresa lo que tiene; quien está amargado, amarga. Por eso, solo puedes dar felicidad si la tienes. No sé si me he expresado.

BF: Te entiendo. Hay quien ha hecho del malhumor, de la rareza, un carácter, una excentricidad, incluso un valor. Pero eso está un poco “demodé”. ¿Sabes si esto todavía existe?

ED: En los colegios, si tienes un hijo, si es buena persona, educado, prudente, no tiene carácter. Si está todo el día chillando en contra, tiene carácter. El otro día en una empresa, me dijo un Presidente una cosa que me afectó. Me dijo “tal persona no puede ser Director General”. “Es demasiado buena persona”. Y yo me lo quedé mirando y le dije ¿Has pensado bien lo que me has dicho? Entonces tu como Presidente debes ser penoso. No, yo soy buena gente. ¿Cómo me puedes descartar a una persona por ser buena gente? Pues eso es lo que estamos haciendo. Esto viene de la cultura americana. En España no hemos tenido tantos problemas. No nos hemos comido tanto el coco y hemos necesitado menos Prozac. Nos hemos dedicado a jugar más al mus o la botifarra, que nos ha ayudado mucho más.

BF: Y un rebujito y una cañita, hablar con los amigos… Ya me lo comentabas el otro día. Este modelo americano tan avanzado que hemos querido emular nos ha quitado muchas cosas que teníamos buenas y que no utilizamos.

ED: A mis alumnos les digo “no os vayáis fuera de España que nadie os va a cuidar mejor que vuestra madre” “Que nadie os va a preparar los macarrones de vuestra madre”. Pero hace unos años te ibas a Estados Unidos para triunfar. Pero el problema es hoy. Tienes 90 años y ¿qué haces en Washington? Solo, como una mona, con frio, y cambiando cada 2 años por trabajo. Pues coges una depresión, te vas al psiquiatra y te da Prozac. Esto es mucho más simple, comer macarrones de tu madre, un abrazo de tu madre, que te cebe que es lo que hacemos hasta ahora.

BF: Sepan madres de España que cebar ha sido una fuente de felicidad también con un poco de sentido común, pero el cariño, el contacto y muchas más cosas. Gracias Emilio por venir a contarlo y ha sido un placer. Y has hablado un poco más lento. Y sobre todo, muy interesante. (Fin de la transcripción y artículo, realizada por Juan-Ramón Moscad)

Video: Buenafuente entrevista a Emilio Duró (11-1-2013) (Emilio Duró es Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona y por la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE). Máster en Administración de Empresas por ESADE. Emilio Duró)

© Juan Ramón Moscad. Economista UNED Almansa @jmoscad jmoscad@gmail.com

Otros artículos del autor relacionados con el tema:

6) Preparados para ser felices (entrevista de A. Buenafuente a E. Duró). II parte-A

5) Emilio Duró y Las claves de éxito para el 2017 (I parte)

4) En busca del Lovework, o La felicidad en el trabajo (III parte)

3) En busca del Lovework, o La felicidad en el trabajo (II parte)

2) El ‘lovework’ versus el ‘no-lovework’ (la felicidad en el trabajo (I parte)

1) La conciliación de la vida laboral y familiar se puede facilitar con otras medidas no políticas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies